jueves, 4 de abril de 2013

Retrospecter...


Fechado el 28 de noviembre de 2010. 

Señores. SOLO los enviados de Jacob pueden leer esto, por favor, tened cuidado los que no seáis candidatos.



Haced como Jack, cerrad los ojos y descansad.
"The End". Un final perfecto para una serie perfecta.
Los Losties no estaban muertos. Han ido muriendo. Como tendremos que hacerlo todos. No hay un “ahora” (Christian Shephard dice “no hay un aquí ni un ahora”). La concepción del universo paralelo no está encorsetada en la percepción “objetiva” y común del tiempo. Todos van muriendo, y a medida que mueren, se cruzan en el universo de las personas que realmente son, sin los condicionamientos de una vida que los ha torturado: de una forma más o menos paralela a como vivieron, han sido capaces de desprenderse de sus demonios y, así, han tenido la vida que hubiesen querido.

Al final, todos cerca de su CONSTANTE se reúnen de nuevo, tras una larga vida (o no), esperando a encontrarse con sus compañeros. Vivir juntos, morir solos. Aquí Desmond actúa como un enlace, él lo ha visto todo, se la sopla lo que le pase en la isla, sabe que al final estará con Penny, porque gracias a su "especialidad" ha podido ver ese "limbo" dónde irán todos.

A medida que se encuentran, se dan cuenta de que no estaban solos, y por tanto, son encontrados y dejan de estar perdidos.

PSD: los que penseis que es un final "abierto" (mierdaca), vale lo podéis ver así, pero es CERRADO (legendario). Se han resuelto los misterios, pero quedan algunos: ¿Qué reglas rigen la relación de Ben y Widmore? ¿Por qué unas embarazadas mueren y otras viven? ¿Por qué Walt simplemente desapareció presentándose al inicio como alguien tan especial? ¿Por qué Richard no se da cuenta de que AntiJacob manipula a los habitantes de Dharmaville si sabemos que le conoce? ¿ Qué son los números?

Pero sobre todo, qué coño es la isla. Pues eso una isla. Y ella estará allí for ever with Jacob, Jack, Hugo, etc etc... Porque al final lo consiguieron, enmendaron el error de Jacob (Humo) y ahora la isla está a salvo ¿es posible que Hugo dejara algún sustituto Jacob's style? ¡Claro! Pero si ya no hay mal, dirán algunos; ya, pero la isla necesita a alguien y alguien necesita a la isla, por eso siempre habrá alguien velando por su corazón, para que la luz brille ab eterno.

PDS2: Hay gente jodidamente retrasada que piensa que todos están muertos desde "pilot" y que las 6 temporadas han sido el puñetero purgatorio, yo no es por cagarme en sus muelas, pero creo que la serie ha dejado bien claro que no es así, y si no revisar again la final season. In short, un final perfectamente perfecto, que le viene al dedo a LOST, porque es un final LOST y LOST es LOST.

sábado, 30 de marzo de 2013

Tú, mira esto

Nunca te asomarás al mundo infinito
caerás hacia adelante, siempre hacia adelante
nadie te cogerá la mano para evitar la caída
nadie te mirará mientras caes
nade llorará tu caída.
Miento,
todos mirarán tu descenso al mundo perdido
te enfadarás luchando contra el viento
frustrada madre tierra
mugriento traidor, ¿tuviste que mirar y caer?
Lo hice, sí, no me arrepiento.
Egoísta.
Lo admito, evidentemente.
Sufrimiento tardío esperando en un bar
nunca llega lo esperado, nunca podré hacerme con él.
Sal, vete, lejos.
Alégrate cuando llegues al final del barranco
pues nada hay después de eso
todo queda por encima
miras hacia la nada, al éter
tienes miedo de mirar hacia arriba y descubrir
,con lágrimas en los ojos,
que lo que hay arriba
es lo mismo que lo que hay abajo.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Historias de la kryptonita - Vol. I

Tengo 42 años. Nací un 4 de mayo, era martes  y, aunque suene raro, no llovía. Mi madre tardó exactamente 8 horas y 23 minutos en darme a luz. Desde entonces he vivido una vida completa en la soltería. Aunque eso no es del todo cierto, ya que tuve una novia a los 15 años. No duró mucho, el día de mi 16 cumpleaños me dejó de una de las maneras más sórdidas que  he podido llegar a comprender, aunque aún no estoy muy seguro de esto último; llamó a mi casa y le dejó un mensaje a mi madre. El azar dictaminó que fuera ella quien cogiera el teléfono, podría haberlo cogido yo y todo hubiera sido más normal que una nota en un papel con un “hemos terminado” escrito con la elegante letra de mi madre.
Pero lo más interesante de mi vida no fue aquello, evidentemente. Tampoco terminar mi carrera universitaria, ni la mujer con la que mantuve relaciones sexuales durante toda una noche sin saber si quiera su nombre. Lo más emocionante de mi vida, si se puede decir así, me pasó hace dos semanas; había empezado un periodo de vacaciones reglamentario y obligatorio impuesto por la empresa en la que trabajo. Hasta aquel entonces, mis vacaciones no era más que una excusa para trabajar de manera ilícita en otro lugar, pero éstas me pillaron de manera inesperada me encontré despierto un lunes a las siete de la mañana sin nada que hacer. En ese momento me di cuenta de varias cosas que hago sin pensar, me observé durante mucho tiempo  y, por desgracia, eso ha cambiado mi vida.

Cada mañana hago exactamente lo mismo, despertador a las siete de la mañana, lo paro al segundo timbre, incorporarme, zapatilla izquierda, zapatilla derecha, manos a las rodillas, ponerme de pie… Todo en ese orden sin variar ni uno de esos movimientos coreografiados como en  un gran ballet ruso. Resulta complicado entender, incluso para mí, como me he dado cuenta de todos estos detalles, pues en 42 largos años no me había percatado de ninguno. Era un autómata programado con una serie de movimientos predeterminados y los realizaba como quien respira, parpadea o se rasca la nariz. Casi imperceptibles a mi sentido consciente, a mí mismo. Si hace dos semanas me preguntan qué hago al despertarme, no sabría qué responder exactamente, supongo que diría “pues lo normal”, y es que es lo normal, supongo, pero es una normalidad aterradora que me quita el sueño y ocupa toda mi cabeza.
Me he dado cuenta de que le hecho exactamente 2 cucharadas de azúcar al café, pero en la segunda, le quito un poco por encima, una falsa ilusión hacia mi cerebro de que no me echo tanto azúcar. Luego, remuevo  7 veces para el lazo izquierdo, con el asa de la taza hacia mi lado derecho, es extraño. El otro día intenté remover el café solo 6 veces, saqué la cuchara de la taza y, bueno, me levanté de la mesa y tuve que tirar todo el café por el fregadero. Sentía la necesidad de hacerme otro, echarle dos cucharadas de azúcar (la última menos colmada) y poder removerlo 7 veces.

Así es mi vida, toda predeterminada, toda regida por un guion inalterable, con mi cerebro como escritor, director y verdugo. Su misión está clara, hacer de mi vida algo sencillo y, sobre todo, paliar esta enfermedad que nunca terminara conmigo del todo.